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Amigues i amics.

Els qui signem aquesta carta, cristians i cristianes preocupats per la situació que estem vivint a Catalunya, hem cregut que podria ser una bona cosa explicar aquí la manera com nosaltres veiem la situació, i com veiem que caldria mirar d’encarrilar una sortida. Evidentment, sense cap pretensió de convèncer ningú, sinó només amb el desig que apareguin públicament les diverses maneres d’afrontar el problema que hi ha dintre la comunitat cristiana, partint d’una mateixa fe i d’una mateixa voluntat de fidelitat a l’Evangeli de Jesús.

  El Consejo del MIIC ha propuesto que inauguremos algunos diálogos entre movimientos (Federaciones) o personas miembros de los movimientos sobre algunos temas de la realidad los cuales han tenido impacto en nuestras comunidades. La idea es ampliar el intercambio al interior de nuestra comunidad internacional sacando provecho de las herramientas de comunicación que nos permiten conversar directamente. Uno de los primeros temas que surgió a mediados de 2017 fue el del proceso vivido por Cataluña con relación al tema de la independencia. Tomamos la decisión, no sin riesgos, de intentar hacer un diálogo entre algunas personas de movimientos de América Latina y con miembros del MPCB de Cataluña.

     La situación política en Catalunya parece estancada. Por un lado, Junts per Catalunya quiere hacer president a Puigdemont   sea como sea, y él,  acertadamente, no quiere arriesgar su libertad viniendo a Barcelona. Parece poco probable que una investidura telemática con un presidente en ‘el exilio" sea posible y razonable, si intentamos dar una brizna de razonabilidad al inicio de esta legislatura. Por otro lado, el Gobierno central, ahora más que nunca ante el impulso de Ciudadanos, mantendrá la aplicación del artículo 155 (si ocurre, con mayor contundencia) si se quiere volver a vulnerar o sortear la legalidad constitucional. Si no somos capaces de aplicar el sentido común y buscar amplios consensos, la situación seguirá siendo imposible, y los riesgos de bloqueo de la economía, del conflicto social y de decadencia política serán toda vía mayores.

Ante la actual  situación sociopolítica que se está viviendo en Catalunya, las entidades integrantes de PAX ROMANA Catalunya, queremos expresar:

 1Nuestra preocupación y total rechazo a las violentas actuaciones policiales del pasado 1 de octubre, así como la condena a las persecuciones judiciales y penales de personas y entidades por motivos de ideología política; y en concreto nuestra condena a los encarcelamientos de dirigentes sociales que se  han producido en estos últimos días por estos motivos.

1. Creemos que como cristianos no podemos permanecer ajenos a todo aquello que afecta a los derechos y a las libertades de nuestro pueblo, más allá de las legítimas opciones políticas concretas de cada uno. Como ha repetido el papa Francisco a los movimientos eclesiales: "No tengáis miedo de meteros en las grandes discusiones, en la Política con mayúscula” (Discurso, Papa Francisco, 30 de abril de 2015).

2. Consideramos que la intervención anunciada sobre el autogobierno de Cataluña es un grave atentado a los principios democráticos y una violación del derecho al autogobierno del pueblo de Cataluña y de sus instituciones. Las instituciones catalanas son anteriores y no derivan de la Constitución española de 1978. El mismo pacto constitucional reconoce el respeto al derecho al autogobierno. 

     Es temerario anticipar escenarios sobre el proceso emprendido en Catalunya. La incertidumbre se ha instalado en nuestro país y cualquier intento de prospectiva es arriesgado, porque en el horizonte hay un montón de variables y de factores que no controlamos. Tratamos de hacer vida normal, pero hay un tema hegemónico que está presente permanentemente tanto en los entornos familiares como en los económicos, sociales, profesionales y lúdicos.

     Las legítimas y varias opciones políticas que se expresan en el seno de nuestro país no tienen que poner en crisis aquellas convicciones básicas que hacen posible la buena convivencia y la armonía social. Los que firmamos este artículo participamos de ideas políticas diferentes, pero compartimos la misma fe católica y una idéntica voluntad de contribuir a pacificar nuestro entorno y de proyectar esperanza en nuestro pueblo.