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Sólo el vocablo “democracia” y más aún, sus distintos conceptos pueblan el lenguaje y el sentido de las prácticas sociales de la humanidad desde comienzos de la modernidad. Los movimientos se suceden a favor y en contra de ella. Pero la velocidad y la intensidad en los cambios de valoración de la democracia aumentan tanto que uno no sabe si este ritmo lleva ya una década o la aceleración mayor viene sólo, digamos, de los últimos 3 años. Todo cambia más y más rápido y no parece que para bien. Esto último es por ahora lo más visible.

Vivimos un momento importante en la historia del país y del mundo. Un momento de cambios profundos, para algunos similar al que se vivió en el paso del medioevo a la modernidad. La crisis de representación política de la que se habla en estos días, pero también fenómenos tan disimiles como la informalidad la economía o el incremento de la depresión y los problemas de salud mental, serían apenas efectos de esa transición mayor.

Vivimos en el Perú y a nivel global una transformación en la sensibilidad de las personas, que tiene lugar como producto de un cambio en la forma en que la sociedad produce a los individuos. Al analizar los últimos 60 años en Lima, el sociólogo Danilo Martucelli sostiene que aquí “se produce un individuo que siente que tiene que hacerse cargo de sí mismo”. Un individuo consciente de las enormes desigualdades, pero convencido de que no depende del Estado y que, por ello, utiliza todos los recursos a su alcance para alcanzar su bienestar. Para Martucelli, “el individualismo limeño es así una variante, con fuerte personalidad, del individualismo agéntico propio a América Latina”. Si ello es así, y es lo que se intenta sostener en este artículo, esta problemática no es sólo local.

Los dias 25 y 26 del pasado noviembre de 2016, la Fundació Joan Maragall - entidad de Barcelona dedicada al dialogo fe y cultura - y la Obra Social "La Caixa" organizaron al Palau Macaya de Barcelona el Simposio lnternacional "Estado y religions y su relación en las democracias pluralistas actuales". Estas jornadas han completado la reflexión que el Patronato de la Fundació Joan Maragall ha dedicado a un tema objeto de su preocupación ultimamente.

Con este Simposio, la Fundació Joan Maragall y el Palau Macaya se han propuesto incentivar el debate y la reflexión sobre los retos que plantea hoy el hecho religioso y la eclosion de su pluralisme en las sociedades democraticas actuales, especialmente en Europa.

Desde hace un cierto tiempo, el derecho a decidir hoy se ha convertido en una cuestión muy viva en Catalunya y hemos visto que, además de los partidos políticos, también se han posicionado públicamente varias entidades y organizaciones, entre ellas algunas de la Iglesia católica. Estamos, pues, en el campo libre y responsable de las diversas opciones sobre el país en que vivimos.